Mi hermoso ángel
- Andrea D. Flores
- 20 mar 2018
- 9 Min. de lectura
¿Serias capaz de sacrificarte por la persona que más amas en este mundo? Del uno al diez, ¿que tanto crees en la magia y en los milagros? ¿Alguna vez te has preguntado si eres el ángel guardián de una persona?...
¡Hola! Lo siento no me he presentado. Mi nombre es Gwen, Gwen Cox. Tengo 19 años de edad y vivo en la ciudad de Nueva York. Estoy a pocos minutos de encontrarme con alguien muy especial para mí, diría que me ha parecido una eternidad el que llegara este momento.
Mientras camino por las hermosas avenidas de mi querida Nueva York voy adentrándome en mis pensamientos, si quieres echar un vistazo a lo que pasa dentro de mi mente, sigue leyendo mi siguiente y más extraño recuerdo.
*Flashback*
Eran las 11:06 pm de la noche en la ciudad de Nueva york cuando me encontraba caminando cerca del Central Park. La calle estaba completamente sola y la noche era muy fría. A mi derecha podía ver como algunos carros estaban estacionados frente a unos edificios muy grandes y luminosos. A mi izquierda podía divisar el Central Park, estaba poco iluminado cosa que me pareció un poco extraño.
Seguía mi camino rumbo a mi departamento cuando un extraño grito me sobresaltó. Al principio pensé que sólo era alguien queriendo hacer una broma pero al escucharlo por segunda vez y de manera aterradora, fui corriendo a ver qué era lo que sucedía. Por supuesto tuve que entrar al parque para averiguar. Antes de seguir avanzando, vi como un chico era lanzado contra un árbol, al ver mejor quien había hecho eso, me di cuenta que había un hombre alto, usaba una gabardina negra larga, no pude ver muy bien su rostro así que decidí acercarme un poco más. PD: menudo error. Prosigo… Al acercarme un poco más tropecé con una rama y caí haciendo un ruido nada sigiloso. Pude ver como el hombre paraba de hacerle daño al chico y miraba en dirección hacia mí. Trate de levantarme lo más rápido que pude pero de repente sentí que estaba levitando y acercándome hacia la zona peligrosa. A los pocos segundos, mi cuerpo fue lanzado como un saco de papas al suelo quedando así a pocos metros del chico desconocido que luego no era para mí nada desconocido. Era nada más y nada menos que Ian, Ian Shay.
Para quienes no lo saben, Ian es la persona con quien estoy saliendo o algo así… no hay nada concreto aún, por ahora lo que sé es que ... !Él debería estar en casa no en el Central Park a estas horas! Por supuesto como era de esperarse, este me miró con ojos de desesperación y algo nervioso. Le pregunté qué rayos hacia aquí y por qué el hombre lo atacó. Ian sólo desvió la mirada y trato de levantarse, estaba muy lastimado y sus ojos eran de rabia y dolor. Me miró fijamente a los ojos y me dijo que lo sentía, que nunca fue su intención ocultarme nada pero que tuvo la necesidad de hacerlo para protegerme si quería tener una vida tranquila y felíz.
De mi parte no entendía absolutamente nada, fije mi mirada en el hombre y vi como estaba sacando de sus manos un extraño rayo azul. Cada vez se formaba un bola más grande y tenía mucho miedo de que algo malo pudiese pasarle a Ian. Por un momento deje de mirar al sujeto extraño y trate de levantarme, todo mi cuerpo me dolía, era como si me hubieran dado una buena paliza.
Mire a Ian y éste sólo me dijo que me quedara donde estaba porque podría ser muy peligroso. Ian aún no ha entendido que pase lo que pase puede confiar en mí, me duele que no me haya contado nada, quizás luego tendremos tiempo para hablar mejor de esto, aun así… Ian tampoco ha comprendido que si algo llegara a pasarle yo no sabría qué hacer. En pocas palabras daría mi vida por la de él…
Volviendo a la realidad me di cuenta que la gran esfera de rayo azul iba dirigida a Ian. -¿Tus últimas palabras antes de morir muchacho?-. Esas fueron las palabras más malévolas que pude escuchar de aquel hombre. Ian rápidamente volteo a mirarme, me sonrió como si estuviera totalmente agradecido por haber aparecido en su vida y cambiar todo lo oscuro en su vida por una luz resplandeciente. Al darme cuenta de lo que pronto sucedería, mi instinto como siempre hacia él era protegerlo de cualquier mal y así fue… -¡¡¡NOO!!!!- emití con mi voz desgarradora, corrí hacia él y me coloque al frente con mis manos extendidas tratando de proteger todo su cuerpo. A continuación, mi cuerpo recibió el impacto del rayo, el dolor era totalmente imparable, miles de recuerdos llegaron a mi mente, mis padres, mis amigos, y el amor de mi vida. El recuerdo más presente que tengo de Ian es cuando en medio de nuestras bromas el observaba su mano izquierda y como yo fui un poco mas lista, aproveche de tomar su mano y entrelazarla con mi mano derecha. Lo curioso es que parecía que no quería soltarla, ya que cuando trate de quitar mi mano lo único que hizo fue apretarla más fuerte y tan así fue, que quedo la sensación en mis dedos y de vez en cuando siento como si estuviera apretando mi mano. La verdad es que me encanta sentir eso. Poco a poco los recuerdos se van desvaneciendo y siento como mi cuerpo por si solo va cayendo al suelo.
Antes de tocar el suelo Ian ataja mi caída, con lágrimas en los ojos desesperadamente pronuncia mi nombre tratando de decirme que me quedara con él y que todo estaría bien, que resistiera, que fuera fuerte porque yo podía más que esto. Trate de mirarlo fijamente a los ojos, no tenía mucho aliento para hablar pero como pude trate de pronunciar algunas palabras, palabras que siempre había querido decirle y nunca tuve la oportunidad de hacerlo. -Ian siempre voy a estar contigo, jamás te dejare solo, siempre seré esa luz que guíe tu camino. Nunca vas a estar solo. Ian te amo, eres perfecto tal cual cómo eres, jamás cambies y no permitas que nadie borre tu hermosa sonrisa-.
Ian estaba a punto de un colapso, sentía como era para él el final de todo, estaba totalmente destrozado, sus lágrimas jamás salían, eran de dolor, dolor puro. Odie estar en esta situación, sólo quería pensar que era una pesadilla más y despertaría.Yo lo único que quería era protegerlo.
En medio de lágrimas veo como Ian con gran dificultad para hablar toma una bocanada de aire para decirme algunas palabras. -por favor no me dejes, sé que no he sido del todo perfecto, jamás lo fui, cometí errores. Necesito que seas fuerte, prométeme que te quedarás conmigo, prométeme que después de esto tu y yo estaremos bien, por favor quédate conmigo por favor Gwen no me dejes solo-. -Ian yo siempre te cuidare, jamás vas a estar solo mi amor-.
Catorce meses después de la gran tragedia yo me encontraba rondando en la ciudad de Nueva york, se preguntaran qué pasó luego de aquella noche. Bueno digamos que subí a los cielos, en serio… por medio de mi desesperación trate de hacer un trato con Dios para que me dejara volver a la tierra. Si volvía a la tierra tenía que sacrificar algo, un recuerdo, es decir, si regresaba a la tierra el recuerdo de aquellas personas que me conocían y que sabían que había muerto, ellos nunca lo recordarían y podría regresar tal cual físicamente pero la única persona que saldría perjudicada sería Ian. Si aceptaba, Ian jamás recordaría quién era yo, sería un “nunca existí o aparecí alguna vez en su vida” todo tendría que empezar desde cero prácticamente.
La otra opción era volver a la tierra en un cuerpo totalmente distinto al mío y las personas que me conocían seguirían recordando que había fallecido. Me fue un poco complicado, pero elegí la primera opción. Quizás el hecho de saber que Ian no me reconocería sería totalmente devastador para mí, pero aun así deseaba volver con mis padres y estar con las personas que quería. Después de haber tomado la decisión, aparecí en mi departamento, todo estaba normal como si nunca hubiera ocurrido nada.
Catorce meses después me encuentro tomando un rico café en Starbucks. El día estaba soleado y podía ver como los turistas en la calle trataban de orientarse con un mapa en sus manos, para mi resulto ser un poco chistoso pero agradable a la vez, disfrutar de la vida es lo mejor que puedes hacer.
Una vez que dejo la propina en la mesa, tomo rumbo a la casa de mis padres. Al momento de doblar la esquina cerca de donde se encontraba la cafetería Starbucks, sin querer tropiezo con una persona a quien sin intención alguna derrame mi café sobre su camisa, este por instinto trato de limpiarse la camisa y para tratar de “ayudarlo” empecé a frotar con mis manos la mancha de café acentuando así mi torpeza. Mi única reacción fue decirle que lo sentía y cuando éste me dice “no te preocupes” levemente dirijo mi mirada a hacia su rostro, honestamente jamás pensé volverlo a ver, era él… Ian. ¡Dios! Estoy totalmente en shock no puedo creer que sea él.
Al cabo de unos segundos, Ian tratando de decirme que no me preocupara, éste se quedó mirándome extrañado, por un momento me pasó por la cabeza que me reconocería pero a la vez sabía que eso sería imposible. Me agradeció de corazón el haberle derramado ese café. Al principio me extrañe de su comentario, le pregunte por qué me lo estaba agradeciendo y éste a continuación dijo unas palabras. -si no me hubieras derramado el café probablemente nunca te hubiera conocido, aunque… me resultas familiar. ¿Nos conocemos de algún lado?-. ¡Rayos! Les juro que no supe que responderle pero lo primero que se me ocurrió decirle fue: “ No, no nos conocemos pero quizás en otra vida si fue así, quién sabe... a lo mejor y soy tu ángel”.
Entre risas y bromas Ian dijo lo siguiente. -Si eres un ángel entonces que más hermosa sorpresa de la vida, si no te importa me encantaría que a partir de ahora seas mi ángel… no no espera, mejor aún. Si estás de acuerdo me encantaría que fueras única y exclusivamente mi hermoso ángel, la que siempre esté dispuesta a ir conmigo a donde vaya. ¿Que dices?-. ¿Ian coqueteando conmigo? ¿Desde cuándo? Siempre pensé que Ian huía de las chicas para no salir lastimado, de alguna manera sus palabras me llegaron al alma y sentí como si otra vez lo que antes teníamos volvería a surgir. Por supuesto sin dudarlo tanto, acepte ser su ángel, estar con él y disfrutar de una vida juntos.
Tres días después de ese hermoso encuentro con Ian quedamos en una cita, iríamos a almorzar y luego caminar un rato por el Central Park. Quién lo diría… volver al lugar donde di mi vida por la de él, aún no me queda claro que fue eso del hombre desconocido y el extraño rayo azul, si de algo estaba segura era que Ian escondía algo muy grande, pero que por algún motivo sólo lo hacía para protegerme. Sé que podre averiguarlo con el tiempo, por ahora solo disfrutare de mi nueva vida con él.
*Fin del flashback*
Volviendo a mi realidad, en mí aquí y en mí ahora, cruzo la puerta del restaurant. Ian se encuentra sentado con la mirada hacia la ventana y por supuesto, quedando al frente de donde me sentaría. A medida que avanzo hacia él pude darme cuenta como su mirada sigue siendo tan profunda, en estos momentos conociéndolo anda divagando y perdido en su mente. Al llegar a pocos metros de la mesa, Ian desvía su mirada hacia mí, rápidamente se levanta de su asiento y me saluda con un beso en la mejilla y recibiéndome a la vez con un caluroso abrazo.
A continuación, Ian prosigue a rodarme la silla para poder sentarme. Una vez acomodados los dos empezamos a hablar y luego a ordenar la comida.
Las horas se nos fueron volando, reímos, hablamos de nuestras vidas, nuestras preferencias y ya saben, todo ese tipo de cosas. Siendo las 8:31 pm Ian decide llevarme a mí departamento, caminamos juntos mientras íbamos tomados de la mano.
Al momento de llegar a la puerta de mi edificio, Ian y yo nos quedamos mirando unos cuantos segundos fijamente, seguido de eso yo le doy las gracias por haberme acompañado y el haber tenido un lindo almuerzo con él. Por su parte, Ian me dedicó una sonrisa y agregó que fue el mejor día de su vida y que le encantaría repetirlo otra vez. Poco a poco Ian fue acercándose a mí, rápidamente se me paso por la mente que iba a besarme pero no fue así, simplemente quito una pequeña hoja de árbol en mi cabello. ¿Desde hace cuánto habrá estado eso allí? Ian al darse cuenta de mi penosa reacción estaba tratando de aguantar su risa burlona, lo conozco muy bién, pero obviamente no le iba a decir eso, sería muy extraño para el así que sólo opte por decirle buenas noches y éste me frenó. -espera- dijo en un tipo de voz no tan elevado. -¿Si?
-respondo de forma dudosa. -aun siento que te conozco de algún lado, no sé cómo o por qué, pero tengo esa sensación en mí. Me haces sentir seguro, jamás alguien me había hecho sentir algo tan único como tú-. Se podrán imaginar como mi corazón empezó a acelerarse tan rápido.
Escuchar esas palabras y que provinieran de Ian era como el canto de los ángeles, siempre le costó expresar sus sentimientos conmigo pero al menos físicamente entendía cuánto me quería. Él realmente es una persona muy física y las palabras no se le dan mucho que digamos.
Mi respuesta hacia Ian fue la siguiente: “ Quizás sea muy pronto para decírtelo pero desde el primer día que te vi supe que eras la persona indicada, aquel chico que siempre deseaba tener en mi vida, sin previo aviso apareciste y no quiero dejarte ir nunca, quiero estar contigo, estaré siempre contigo si así lo deseas Ian”.
Creo que he dejado estupefacto a Ian, no se esperaba esas palabras de mí pero lo que más me sorprendió fue su respuesta… “Acepto mi hermoso ángel”.














Comentarios